En esta segunda visita, no tuvimos la
oportunidad de observar de nuevo los chicos de grado 11 por razones que no
dependen de la profesora ni de nosotros sino de la institución. Sin embargo,
observamos el grado noveno.
Este grado es un poco distinto al
grado once ya que son más estudiantes y es un poco más diverso que el anterior
ya que hay alrededor de 8 niñas. Cuando ingresamos por primera vez al
laboratorio donde se llevó a cabo la clase, los chicos eran muy activos y querían
comenzar de inmediato con el experimento, pero, la profesora como es usual hizo
la introducción y encamino a los chicos a un análisis autónomo e individual
para llegar a realizar la actividad.
Respecto a la participación de la
maestra, ella mostró nuevamente estar encaminada por el razonamiento científico,
ella nos comentó que en noveno es el grado donde está aplicando el trabajo de
tesis de la maestría. Y aunque la maestra tuvo que llamar la atención en
algunas ocasiones el grupo pudo hacer la actividad de forma adecuada.
Los resultados finales del experimento
fueron satisfactorios, la idea era usar todos los materiales llevados a la clase,
pero la profesora no les dio ninguna receta o paso a paso a seguir, sino todo
lo contrario. Dependiendo lo visto anteriormente en la clase debían hallar como
usar los materiales y ponerlos a prueba, la mayoría lograron prender un
bombillo con sal, reconocer los puntos de fusión de la sal y el azúcar. Algunos
grupos lograron prender el bombillo, pero no hallaron que hacer con el resto. Y
la profesora no les dijo que lo habían hecho mal ni nada por el estilo.
En conclusión, la maestra tiene un método
grandioso de que los chicos tengan un aprendizaje significativo, y que se
sientan realmente parte de la clase.

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