Nuestra última visita al colegio
La llegada al colegio ese último
día no fue lo mismo, a pesar de todos los inconvenientes sentí un poco de nostalgia
al saber que no vamos a volver a ver a los estudiantes y la maestra. Por otro
alto ese ambiente tan fresco de la vida en el colegio es reconfortante y a la
vez cálido.
Los chicos de once en esta sesión
se sentían más relajados, casi no nos miraban se podría decir que no notaban
nuestra presencia. Aunque fue una mañana lluviosa y fría, los chicos no perdían
su sentido del humor creo que eso es lo que más voy a extrañar puesto que así,
tal cual, fue mi paso por el bachillerato.
En principio veía estas
visitas muy vacías, era solo ir observar analizar, transcribir, copiar etc. Pero
las circunstancias me han llevado a ir mas allá, de reconocer que no simplemente
estoy observando o analizando, sino que estoy viendo vidas, contextos, personas
con inseguridades, valentía, rencor, dolor. No quiero ser una docente que solo
sabe o conoce de modelo, prácticas y estrategias, quiero ser una docente
integra y estos chicos hicieron que me reflejara en ellos.
Los docentes deberíamos ser
como el docente que nos hubiese gustado tener cuando estábamos en el colegio. y
personalmente la profesora Beatriz es una maestra que hubiese querido tener en
el colegio. porque ella conoce a sus estudiantes sabe sobre sus contextos. nos
mencionó que no era los mismo llegar a una clase en la mañana cuando muchas
veces los chicos no desayunaban y solo estaban pensado en la hora del descanso
para comer que enseñar en un lugar donde los chicos lo tienen todo.
Para terminar, tal vez los
chicos y la maestra no nos recuerden en unos meses, pero para mí fue muy
valiosa la experiencia de verlos desde otro punto. Desde mi opinión, significó
mucho más esta experiencia del colegio Antonio José Camacho que la del Colombo Británico,
porque me permitió reflejarme en ellos y aunque ninguno de ellos se imagina
para mí fue muy valiosa.






